Todo esto era muy extraño
¿Me pregunto si es la misma eriza que vi en mi otro sueño?-pensé
Me quedé así por un largo rato, pensando en aquella eriza, que se me hacía tan familiar
Decidí caminar un poco y así despejar mi mente…
Cómo quisiera que estuvieras aquí-dije
Pero, no me di cuenta por donde caminaba, y tropecé, sentía como rodaba, colina abajo…
Lo último que recuerdo es una sombra, caminando hacia mí, antes de quedarme inconsciente…
^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^
Mientras…
¿Sabes donde hay otra esmeralda?-preguntó
A qué crees que nos enviaron-dijo irónico aquel erizo plateado
El otro erizo solo lo miró de mala gana
A hacer algo que para ti es imposible-dijo borde
A hacer algo que para ti es imposible-dijo borde
Por eso no me gusta hacer equipo contigo, no podemos llevar ni un minuto sin empezar a pelear- dijo deteniéndose en frente del otro
Yo no estuviera aquí, si es que el niño, no se dejara quitar las esmeraldas que consigue-
Ya te dije que…-pero lo interrumpió
Si, si que una echidna te las quita-dijo- debiste aniquilarla cuando tuviste la oportunidad- apartó al erizo y siguió caminando
Espera, tú como sabes…-dijo confuso
Se muchas cosas Nazo-dijo simplemente, sin detenerse
¿Pero qué es lo que sabes?-
Olvídalo, y sigamos buscando la esmeralda-
No-y lo tomó del brazo-no darás ni un paso más hasta que me digas lo que sabes
Bien-y movió fuertemente su brazo, haciendo que lo soltara- Se que tuviste la oportunidad de matarla, pero por alguna “extraña razón” no lo hiciste
No tu sabes algo más-dijo serio
Solo se eso-contestó
Bien-resignado- ¿Cómo lo supiste?
Ya te dije mucho- dio media vuelta- puedes estar tranquilo, el jefe no se enterará, al menos por mí, no
Nazo no respondió, se conformó con seguir por detrás al otro erizo…
^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^
Desperté, con un terrible dolor de cabeza, pero algo llamó mi atención…
Ya no estaba en el bosque…
Estaba, en un cuarto de paredes blancas, echada en una cama con fundas negras…
Bien, despertaste -escuché una voz
Ah, ¿Zeta?-dije sorprendida
Buenos días Roxana-dijo
¿Cómo llegué aquí?-
Pues al pareces tropezaste, caíste, te vi, y te traje aquí-
Pues gracias-
De nada-respondió-te lo debía por salvarme de ese erizo la otra vez
Yo solo sonreí
Bien tienes que desayunar-colocó una bandeja llena de comida a un lado de la cama
Mmmm… me muero de hambre-comenté
Pues todo tuyo, tengo que salir por un momento, termina de comer y descansa, vuelvo dentro de una hora…-
Por supuesto-
Continuará…